ConMosca.com.ar

 
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size

Asociacion Platense de Pesca Con Mosca

Si te estás iniciando o te queres iniciar, si tenes algunos o muchos años en la pesca con mosca, acercate a la Asociación Platense de Pesca con Mosca!!!. Encontranos en http://www.mosqueroplatense.com.ar - Te esperamos!!!

 

Dorados

Toda la info de la pesca del Dorado

 

Truchas

Todo sobre la pesca de truchas

 

Tarariras

Todo sobre la pesca de tarariras

 

Otras Pescas

Otras especies para pescar con mosca
A la deriva... Imprimir
Información General
Escrito por Duende   
Martes, 19 de Septiembre de 2006 06:40

Este es el título de uno de los cuentos del inolvidable Horacio Quiroga, donde un hombre muere en su bote , mientras éste flota a la deriva en el río Paraná, después de haber sido mortalmente atacado por una Yarará Cuzú.


Hoy…salvando el puente de distancia que existe entre Horacio y nosotros pareciera que ésta serpiente se multiplicó, y su descendencia ya no se oculta entre pajonales o cañaverales, sino que sus escondites son mucho más sutiles a la hora de atacar, ya que se esconden debajo de los escritorios o detrás de las sillas de muchos los funcionarios y representantes de nuestro querido país.

En consecuencia de esto hoy me toca ver con profunda tristeza como muchos proyectos y planes de acción  para salvaguardar el patrimonio de los cordobeses han naufragado a la deriva de la desidia y el desinterés.


Uno de mis primeros recuerdos lo constituye una imagen en la que me veo sentado al borde de un botecito con una caña mojarrera en la mano y con la mirada atenta a una boyita roja y blanca, mientras que el reflejo del sol en el agua me obliga a entrecerrar los ojos.

Este fue el momento en donde quedé hechizado por el embrujo de las aguas por el resto de mi vida.

A partir de ese día no hubo río, embalse, arroyo o charco por el que pasara en donde no preguntara a mi padre:_ papá, acá hay pescados?

Su respuesta era siempre la misma:_ no hijo, se dice peces. Pescados son cuando los pescás.

Bien, más de veinte años después de hacerme estas preguntas, aquella caña mojarrera aún existe y con la boyita roja y blanca por añadidura. Tengo la secreta esperanza de que mis hijos puedan usarla alguna vez. Y mientras espero que mi deseo se cumpla, cada vez que me asomo a un embalse serrano, a un arroyo o río, la pregunta que me hago no difiere mucho de la de aquellos años, pero en su esencia es muy diferente:_ Acá habrá peces?.

Lentamente éstas palabras se escurren de mis labios como el agua allí abajo se escurre entre botellas rotas y lavarropas desvencijados y donde un grupo de niños utiliza teléfonos celulares viejos como guijarros para arrojar al agua.

Estas quizá a algunos puedan parecerles metáforas exageradas, pero puedo dar fe de haber visto ésta escena desde el paredón del otrora magnífico embalse de Río tercero.

Y mientras me pregunto cuales son las armas con las que contamos para luchar contra el triunfo de la desidia llega a mis manos el “reglamento general de pesca de salmónidos de la provincia de Córdoba”, donde  un apresurado garabateo pretende en unos pocos artículos, que casi caben en la palma de mi mano, regular la actividad pesquera de dicha provincia.


arbol


Pero tal vez lo escueto del reglamento no sea el responsable directo de mi desazón.

Existió un tiempo, en el que yo contaba con apenas trece o catorce años, en el que el mundo (al menos esa era mi percepción) estaba al alcance de la mano. Listo para ser conquistado. Todo lo que tenía que hacer era saltar de la cama y calzarme las zapatillas. El resto se reducía a un rápido desayuno y un corto correteo hacia la galería de la casa. Después, sin mediar nada más que una fracción de segundo, el azul intenso del embalse los Molinos se ofrecía a mi vista sin velos, sin barreras, sin alambrados siquiera.

Todo era mío, todo era uno.

El viento, las lomas, el cielo, mi espíritu.

Nunca más volví a sentirme así. Alguien compró la costa del dique tapando la vista, ya que a éste ignoto propietario como no le gusta la gente levantó un muro de tres metros de altura todo a lo lago de la costa; el color de esta pared es azul, pero de ningún modo el azul del embalse.


En una época conocí un lugar llamado “río Tabaquillo”, realmente este curso de agua hace honor a su nombre. De los cerros y quebradas que habitan su valle los tabaquillos se descuelgan tan apretados unos a otros que parecieran competir eternamente por ver quien es el último en llegar al agua.

Por debajo de ésta competencia sin igual, junto a mi padre viví las horas más gloriosas de mi vida disfrutando infinidad de acrobáticas Arco Iris.

Hoy no sabría decir si los peces siguen allí, por que una valla olímpica que se pierde de vista en el horizonte rodea y encierra el lugar y un cartel a la entrada me amenaza con llevarme a prisión si me atrevo a querer contemplar sus secretos. Secretos que estoy seguro conozco mejor que aquél que escribió la “amigable” leyenda.


Aprendí a dormir sin miedos en la oscuridad, a la vera de un río llamado Ichocruz. Bajo las estrellas de su valle aprendí también a encender un fogón.

La pesca aquí no era muy buena, producto del saqueo desmedido de los irrespetuosos de siempre. Pero el lugar era idílico; un valle poblado de sombras y pinos que ascendían por suaves pendientes hasta perderse en el horizonte, en las primeras estribaciones del macizo de Los Gigantes.

Allí seguramente la pesca habrá mejorado considerablemente, ya que no creo que muchos se atrevan a saltar tranqueras cerradas con candados del tamaño de un puño.



Así es que entre la falta de cultura y de interés por un lado y cercos inviolables por el otro, los pescadores capaces de percibir la inescrutable esencia de éste deporte y aquellos que aún distinguimos entre el aroma de la primavera y el del invierno, vamos quedando aislados y a la deriva en un mundo donde sostener paisajes sin conquistas se ha vuelto una batalla insostenible.

El reglamento de pesca me dice que los ambientes públicos incluidos en él al menos están custodiados por guardapescas del gobierno.

Pero hay una gran cantidad de inescrupulosos que no creen en los fantasmas, por que saben que no existen y aprovechan esta situación para literalmente desmantelar los recursos de la provincia. Con que fin?...atiborrar los restaurantes serranos de truchas, pejerreyes y demás especies para que a ningún turista se le niege la posibilidad de disfrutar estos manjares.

Pero contentos o no los turistas se van, solamente quedan el dinero desbordando en las cajas registradoras, y los ríos y embalses desbordantes de agua…nada más.


Pero aunque muchas sombras han caído sobre mi tierra desde mi infancia hasta hoy no diré sin embargo “que todo tiempo pasado fue mejor”.

Quiso la vida que transitara una senda donde muchos como yo la transitan también, codo a codo conmigo, y si las banderas de ayer hoy están en el suelo solo hay que levantarlas de nuevo…y seguir. Hacia donde?...hacia adelante, al futuro. De nada nos sirve apartarnos al costado para mirar hacia atrás…hacia lo que fue.

Quizá sea bueno recordar lo que fuimos para intentar volver a serlo. Pero el final del camino esta delante y lo bueno, es que aún tenemos la posibilidad de hacer que sea un final digno de gloria.


EL DUENDE

Comentarios (0)
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios!
Última actualización el Martes, 01 de Septiembre de 2009 21:00
 

Acceso a Usuarios


ConMosca.com.ar