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Truchas
Escrito por sebagar   
Domingo, 29 de Octubre de 2006 12:59

Gracias a Juanito que me ha dado a conocer la página , puedo retribuirle haciendo  mi primer informe. Estuvimos pescando el río Icho Cruz y esta fue nuestra experiencia...

El río Icho Cruz nace entre quebradas y cortadas en las altas cumbres. Recorre las sierras de SO a NE hasta desembocar en el dique San Roque. Sus principales afluentes son el Malambo y los Cajones. El único punto de acceso que conocía era por el Km65 pasando una tranquera, pero mi primo me pasó el dato de que se podía ingresar por Copina cruzando un par de lomas con una linda caminata. Cuando fuimos y pasamos por el Km65 vimos como está todo alambrado y reforzado con un cartel que dice “prohibido pasar y prohibida la pesca, propiedad privada”. Mientras pescábamos nos encontramos con dos mosqueros que lo venían caminando hacia arriba y nos comentaron que habían accedido por el km60. Desconozco ese acceso.
Siempre albergó gran cantidad de truchas, pese a las grandes pescas furtivas que recibió y sigue recibiendo. Pero hablemos de cosas lindas, cosas que nos llenan de entusiasmo, de ideas, de ansiedad, mentiritas también jeje; hablemos de la pesca…
Hacía mucho que tenía, al igual que mis amigos, la caña mosquera bien guardada, al punto de que ya se la habían apropiado las arañas de la casa. Mientras tanto, mi cabeza daba vueltas leyendo informes y fotos que publicaban en los foros colegas mosqueros. La idea es salir la mayor cantidad de veces, pero en la mayoría de las ocasiones la realidad no lo permite. Afortunadamente esta era la excepción. Nuestro gran amigo Pablo Manavella, de ahora en adelante ”Quino”, venía desde su residencia en Neuquén a visitarnos. Bruno (el otro amigazo) y yo no podíamos dejar pasar el momento, son pocas las veces  que nos juntamos. Fanáticos los tres de la pesca con mosca inmediatamente organizamos la salida. Luego de pensar bien y hacer algunas averiguaciones sobre a donde dirigirnos, dimos con un dato que nos interesó. El nombre del río nos trajo a la memoria gratos recuerdos: Quino y yo pescamos nuestra primer trucha con mosca en un campamento realizado al finalizar el curso de lanzamiento y atado dictado por el CPM (Circulo de Pescadores con Mosca de Córdoba) allá por el año 1995. Más tarde en ese mismo lugar tendría el mismo honor Bruno. Lo interesante de esta salida es que iríamos a un lugar diferente, mucho más arriba, tendríamos que realizar un trekking importante entre las sierras para poder llegar al lugar elegido.
Así fue que llegado el domingo, habiendo pasado de largo la noche del sábado, preparamos todo y a las 5am salimos. Era temprano, pero dio sus frutos. El viaje y la caminata fueron agotadores y en los primeros 20 minutos de trepada sentíamos claramente que ni el cuerpo ni las piernas habían descansado. Pero a las 7:50 ya estábamos sentados en la orilla y escuchando el correr ruidoso del agua. La sensación de llegar esa mañana fresca y oír el sonido de la naturaleza es tan reconfortante que nosotros, hubiéramos pescado o no, ya estábamos realizados.

rio icho cruz

Armamos nuestro equipo en silencio, nos sentamos un rato en las frías y lisas rocas que marcan el curso de la corriente, y observábamos. No había viento alguno que moviera la más pequeña hoja. El agua estaba baja, unos 25cm aproximados de marca en las piedras pero increíblemente clara y sin algas. El pozo al que arribamos presentaba la superficie intacta, hasta que un rise en el medio rompió la calma. Instantáneamente se nos dibujó una sonrisa. No se hizo esperar el siguiente signo de que allí estaban los peces. Levantando la vista hacia la correntada (en la boca), podía apreciarse como estaban alimentándose. La actividad de las truchas se repitió a lo largo de todo el trayecto que hicimos.
Pusimos una mosquita cada uno, yo elegí una ninfa que había atado la noche anterior: anzuelo 14, pata larga y curvo, cola de pelo de rata almizclera, cuerpo gris oscuro, ribete de alambre de color plateado, collar de pelos de liebre y cabecita de tungseno. Bruno utilizó un hare´s ear y Quino una phaisantail. Los resultados fueron instantáneos, al segundo lanzamiento pude enganchar la primera trucha, que era chica pero bien alimentada.

primera

Decidimos pescar río abajo, ya que yendo hacia arriba grandes quebradas caían verticalmente hacia el agua y para avanzar 100mts aproximadamente, hay que escalar un poco y bajar a los pozos, volver a escalar cruzando por desfiladeros y bajar nuevamente. Bastante complicado por cierto. Eso sí, los pozones que se veían eran impresionantes tanto por su tamaño como por la posibilidad de seducir a algún gran ejemplar. Se puede apreciar eso desde el Google Earth.
Pescando con las ninfas lanzadas para que deriven fue como se dieron los mejores resultados. Lanzamientos río arriba en 45º y en línea recta si estábamos parados sobre el cauce. Siempre que había correntada apuntábamos hacia el comienzo de la misma de manera que la mosca ingrese al pozo con cierta profundidad. Hay que tener controlada la línea y observar su comportamiento para poder divisar el pique que realmente se sentía porque estaban muy voraces por lo que no había mayores inconvenientes para clavarlas. No sé si recomendar indicadores de pique, todo depende de la profundidad que uno quiera alcanzar, pero como hay lugares muy profundos seguramente se tiene que cambiar seguido.

arcoiris

Haciendo el menor ruido posible,  acercándose despacio y hasta en cuclillas nos asegurábamos una captura. Muchas veces realizamos el casteo alejados como a 4 o 5 metros de la orilla. Los piques se dieron en casi todos los accidentes del río. Las partes chatas fueron muy rendidoras. Probando siempre desde la menor distancia posible hasta alejarse y cubrir todo como un abanico. No fue necesario alcanzar profundidad, pero en ocasiones contábamos hasta 20 o 30 segundos y comenzábamos a traer lentamente la mosca. Teniendo la línea siempre controlada y bien extendida en estos lugares se apreciaba cómo mientras bajaba la ninfa las truchas la tomaban y se llevaban todo. A mí particularmente me gusta mucho ver eso, que la cola de ratón se vaya de un tirón hacia delante.
Los tamaños predominantes de las capturas fueron de entre 24 y 29 cm. Y los colores que adornaban a estos peces eran tan vivos que acá tenemos las fotos para mostrarles:

arcoiris
arcoiris

La trucha más grande fue una AI de 36cm, seguida por una de 34 y varias de 30 y 31cm. El estado era excelente, muchas de ellas saltaban tratando de liberarse del engaño hasta 4 veces, un espectáculo hermoso.

arcoiris
arcoiris

Las moscas que probamos fueron, además de las comentadas anteriormente, Wolly Bugger (chicas y grandes), un invento mío (no se si existe, tiene cola marabou negro como el cuerpo o menos de largo, ribete alambre plateado, cuerpo dubbing negro, collar hackle negro, cabeza negra, esta lastre a lo largo del cuerpo), BH Prince, Zug Bug, Damsel, y algunas sequitas similares a la Adams, en colores opacos, marrones, negros y oliva oscuro. Con las secas no tuvimos éxito, a pesar de ver mayflies posadas en la superficie del agua de color crema. Los tipets utilizados fueron de 4x y 5x.
Hacia el mediodía se levantó un viento que nos dificultaba enormemente realizar los lanzamientos así que aprovechamos y nos detuvimos a comer y a refrescarnos un poco del calor y del fuerte sol. Lentamente emprendimos el regreso pescando los lugares que habíamos pasado pero eligiendo los que tenían pozones y más probabilidades de dar con truchas grandes. Para las 16 hs ya estábamos muy cansados, a tal punto que Bruno se quedó durmiendo en una piedra más fiera y rugosa que un coral. En ese momento guardamos todos los equipos y emprendimos el regreso caminando en  trepada hasta el auto.

arcoiris

Mientras caminábamos, no podíamos parar de contar cómo nos fue. Estábamos tan contentos y satisfechos con lo que nos brindó el río y el día que agradecimos haber podido tener y aprovechar la oportunidad. No solo de pesca sino también de reencuentro entre amigos de corazón.
bruno, pablo y seba

Sebastián García
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Última actualización el Lunes, 21 de Septiembre de 2009 09:36
 

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