Dorados rosarinos Imprimir
Dorados
Escrito por Juanito   
Martes, 12 de Septiembre de 2006 18:09

Hace mucho que tenía ganas de pescar dorados con mosca, pero la oportunidad parecía no llegar nunca, hasta que el amigo Mauricio Musso me invita a compartir una salida en Rosario, desde ese día no tenía otra cosa en la cabeza que preguntas, dudas y muchísima expectativa.

Me pasé tardes enteras atando andinos, deceviers y otras moscas para la ocasión, intercambiando mails con preguntas de todo tipo, hasta que el día llegó. Mauri, Bruno Comacchio y Fernando Vella me esperaban en la Terminal de Rosario listos para ir al embarcadero. Después de una hora y media de navegación, mates, facturas y mucha charla llegamos al Arroyo Blanco.

arroyo Blanco

Preparé la caña #5, una línea WF5F/S y un andino. “Y ahora?” pensaba para mi, “qué hago?”, tímidamente comencé a hacer los primeros tiros en algunas correderas sin ningún resultado, en una curva del río, la costa de enfrente formada por un paredón invitaba a poner la mosca ahí, bien pegadita, y mi primer dorado no se hizo esperar, era chico, pero el primero!
primer dorado
Inolvidable, ya la sangre tomaba otro color, y un par de tiros más en el mismo lugar y otro, pero esta vez uno muy lindo, más grande y peleador, la pelea fue corta pero saltó unas 5 o 6 veces demostrando su agilidad y su fuerza. Al devolverlo ya mi sangre era DORADA!

dorado

Es indescriptible la sensación de tener un dorado prendido, saltando, corriendo y cabeceando. El día acababa de comenzar y ya había sacado mis primeros dos dorados, el lugar era espectacular, nos tocó un día de sol increíble y encima acompañado por estos tres amigos que no escatimaban en compartir su experiencia, y darme invalorables indicaciones sobre qué lugares pescar y cómo hacerlo.

dorado

Emprendimos la retirada buscando otro lugar para seguir intentando, llegamos al arroyo ARPEMO, este es más ancho y tiene correderas más marcadas, pero las costas con vegetación hacen un poco más complicado lograr distancia. En la boca del arroyo, casteando hacia fuera logré obtener otro doradillo, y en la primera corredera, a unos 10 metros de la boca, otro dorado me escupía la mosca mientras practicaba su primer salto. Unos minutos después en la misma corredera logré pinchar otro, pero esta vez lo pude sacar después de algunos saltas y corridas.

Hasta aquí la pesca ya había superado mis expectativas, los chicos me comentaban que los fines de semana anteriores habían capturado en esos lugares varios dorados y que ahora estaba floja la pesca, pero yo estaba metido en un sueño del que no quería salir, no me quiero imaginar lo que serán esos lugares cuando se plantan los cardúmenes de dorados, como me contaban mis compañeros mientras almorzábamos disfrutando la paz que transmiten esos paisajes, el sonido del río y el borbollón de algún sábalo.

Después de comer salimos hacía otro arroyo, dejamos la lancha atada en la costa y empezamos a hacer los primeros tiros, Mauri y Fernando fueron río arriba y Bruno y yo para abajo.
salto
Unos cuantos metros río arriba una lancha bastante grande limpiaba pescado y las tripas en el agua atraían a los dorados. De lejos pude ver a Mauri y Fernando que clavaban bastante seguido, con Bruno sacamos algunos doradillos pero decidimos subirnos a la lancha y pescar la costa gareteando.

dorado

Bruno con sus muflonas engañaba algunos dorados y yo cambié la línea y empecé a probar con un shooting hundimiento II, me cambió un poco el panorama, lograba más distancia y profundizaba mejor la mosca, fundamental para obtener piques. En general usé la misma técnica, lanzaba a través, dejaba profundizar la mosca en deriva muerta sin corregir, luego daba un tirón y dejaba salir la misma cantidad de línea buscando que la mosca atravesara la corriente a una velocidad moderada y siempre mostrando el perfil, una vez finalizada la deriva recogía con tirones cortos, pero los piques siempre los tuve cuando la mosca atravesaba la corriente. Para ser sincero una sola vez logré clavar con la mano de la línea, si bien intentaba hacerlo, los piques eran tan fuertes que la sorpresa me hacía levantar la caña por instinto, por suerte se clavaban igual, pero que difícil es controlarse! Cuando estábamos volviendo, hicimos una parada en el arroyo Blanco, aquel que habíamos elegido como primer lugar, y esta vez logré capturar mi primer dientudo real, pero los dorados no mostraron actividad.
dientudo real

El domingo con Mauri, Bruno y Fernando tuvimos el honor de que nos acompañe Daniel Racciatti, esta vez fuimos al Monje. El lugar es increíble, el río con aguas casi transparentes me dejó perplejo y aunque no vimos actividad de dorados iniciamos la jornada de pesca. Después de un rato de estar pescando sin obtener resultados llegamos a un pozón enorme, Daniel nos contaba que más entrado el verano se pueden ver tarariras apostadas en las costas. Hicimos algunos lanzamientos y Bruno prendió la primer tarucha, después fue el turno de Daniel que logró clavar otra, los coletazos de estas dos parecían activar al resto y todos pudimos sacar algunas. Bruno sacó una muy linda y después Fernando sacó otra de igual tamaño.

taruchas

En las correderas pudimos ver un espectáculo hermoso, cardúmenes de sábalos las remontaban con el lomo fuera del agua, desesperado ante la cantidad que había tiré unas ninfas, pero fue en vano. Caía la tarde y emprendimos la retirada, hicimos una parada en Andino, para pescar el Carcarañá, pero estuvimos sólo media hora y no obtuvimos ningún pique.

Hoy, sentado escribiendo detrás de la computadora, aún puedo ver un dorado saltando y sentir esa emoción nuevamente... espero volver pronto.


Juanito
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